Tengo diabetes, ¿y ahora qué? Mira las principales precauciones:

El diagnóstico de Diabetes puede traer reacciones emocionales de miedo, enfado,  ansiedad y negación, pero es normal que atravesemos varias etapas emocionales cuando sabemos que tenemos una enfermedad crónica. Así, el siguiente paso es reconocer la enfermedad, buscar la ayuda de un equipo multidisciplinario, con el fin de incrementar tu adherencia al tratamiento para vivir de manera saludable con la enfermedad.

Definición

En resumen, la Diabetes Mellitus es una enfermedad crónica, definida como un trastorno metabólico caracterizado por una hiperglucemia persistente. Es causado por deficiencia en la producción de insulina, falta de acción o ambos.

La hiperglucemia está asociada con complicaciones micro y macrovasculares crónicas que dan como resultado condiciones tales como, por ejemplo, cambios en la visión, función renal, cambios en la sensibilidad del pie, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica. Esto puede surgir con el tiempo, si el tratamiento de la enfermedad es inadecuado.

¿Tengo diabetes tipo 1 o tipo 2?

Diabetes Mellitus tipo 1: enfermedad autoinmune, caracterizada por la destrucción de la β pancreática que conduce a una deficiencia en la producción de insulina. Su diagnóstico es más frecuente en niños y adolescentes. Pero todavía existe un diagnóstico en adultos de la forma lentamente progresiva de la enfermedad, llamada diabetes autoinmune latente en adultos (LADA).

Diabetes mellitus tipo 2: la hiperglucemia es el resultado de la resistencia de los tejidos periféricos a la acción de la insulina. Hay un aumento en la producción de glucosa hepática, que puede resultar en una falla en la producción de insulina por las células β pancreáticas. Su etiología involucra factores genéticos y ambientales (estilo de vida sedentario, aumento de peso marcado y dieta rebelde).

Tratamiento

Utiliza los medicamentos recetados por tu médico en las dosis adecuadas, en los horarios indicados y no interrumpe el tratamiento sin su conocimiento. Después de todo, la interrupción del tratamiento puede provocar hiperglucemia y complicaciones de la enfermedad.

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Ejercicio físico

Elige con un educador físico, si tu médico lo autoriza, un ejercicio físico para agregar a la rutina. La recomendación de la Sociedad Brasileña de Diabetes (SBD), por ejemplo, es de al menos 150 minutos por semana. La práctica regular es un aliado del control de la glucosa en sangre, ya que ayuda a gastar el exceso de glucosa en el torrente sanguíneo. Además, mejora la capacidad cardiorrespiratoria y ayuda a mejorar la composición corporal (disminuyendo la masa grasa y aumentando la masa magra).

Cambios en el estilo de comida

Cambia tus hábitos alimenticios. El nutricionista es el profesional idóneo para indicar una dieta fresca, sana, equilibrada, baja en alimentos ultraprocesados, rica en fibra. En definitiva, todo ello con valores de hidratos de carbono adecuados e individualizados, para ayudarte en tu control glucémico.

Exámenes

Asegúrate de realizar las pruebas solicitadas y lo más importante, lleva al profesional que solicitó la correcta interpretación de los resultados, ya que ayudan a verificar si el tratamiento indicado ha alcanzado las metas glucémicas propuestas por las sociedades médicas seguidas por el profesional.

Inspección de pies

Evite caminar descalzo y realice una inspección diaria de los pies. Limpie siempre entre los dedos de los pies, compruebe si hay grietas, micosis o pérdida de sensibilidad en los pies. Por lo tanto, informe cualquier cambio al médico para que tome las medidas adecuadas.

Cambiar el estilo de vida y los hábitos alimentarios son medidas no farmacológicas que contribuyen mucho al tratamiento. La atención brindada es fundamental para un buen control metabólico, evitando complicaciones de la diabetes y contribuyendo a tu calidad de vida.

Nutricionista: Géssica Aguiar Rodrigues

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