Cómo empezar una reeducación alimentaria

La demanda de alimentos más saludables ha crecido mucho recientemente, especialmente este año. De hecho, mejorar la nutrición y otros aspectos de nuestra rutina aportan numerosos beneficios a nuestra salud, como una mejor composición corporal, una mayor disposición, un mejor estado de ánimo, una disminución del estrés y, por supuesto, el fortalecimiento del sistema inmunológico.

En este contexto, hablamos de reeducación alimentaria, una alternativa de cambio de estilo de vida que tiene como objetivo modificar los hábitos y comportamientos alimentarios en relación con la alimentación. Tiene el principio de prevenir enfermedades, mejorar el curso de las enfermedades existentes, adelgazar o mantener el peso corporal con la inclusión de alimentos más saludables. A diferencia de las dietas restrictivas, excluyendo cualquier grupo de alimentos, la reeducación prioriza lo contrario: podemos comer de todo, siempre que sepamos elegir las mejores opciones entre las que se ofrecen, además de cuidar las cantidades.

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Una buena alternativa es comenzar eligiendo carbohidratos complejos en lugar de refinados. Optar por panes, pastas y galletas integrales. También tratar de equilibrar las proteínas en las comidas, incluyendo siempre que sea posible. En cuanto a la carne, optar por cortes más magros y si tiene grasa o piel aparente, quitarla antes de prepararla. En cuanto a las grasas, evitar las saturadas (grasa animal) y preferir fuentes como aceite de oliva, oleaginosas (castañas, almendras), aguacate, coco y quesos magros. Además, priorizar la base de la alimentación con alimentos frescos (frutas, verduras y hortalizas) y alimentos mínimamente procesados ​​(cereales y granos, por ejemplo) también es fundamental para iniciar una buena reeducación dietética. Además, procurar mantener un consumo de agua adecuado (alrededor de 2 litros al día) y evitar los productos demasiado industrializados.

Hábitos conductuales y reeducación dietética

Otros hábitos que podemos destacar para complementar este cambio son los hábitos de comportamiento. Comer en un lugar tranquilo, sin distracciones de los dispositivos electrónicos. Esto te permitirá prestar total atención a la comida. Prestar atención a tu masticación, a comer con calma y a evaluar tu saciedad. También es interesante crear el hábito de cocinar tu propia comida, creando una mayor conciencia de tu comida y cuidando especialmente la comida casera con menos grasa y más especias naturales. Los buenos hábitos de sueño también pueden ser fundamentales para el buen funcionamiento del organismo, contribuyendo a tu bienestar, además de la actividad física habitual.

Como no es una estrategia radical, cualquier persona puede hacer una reeducación dietética, pero destacamos que lo más adecuado es que siempre vaya acompañado de un nutricionista profesional. ¡Un nutricionista podrá ajustar las porciones adecuadas a tus necesidades y aún así contemplar tus objetivos! También puedes complementar tu planificación con diferentes preparaciones y recetas especiales para que puedas variar aún más tu menú.

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